William D. Nordhaus y Paul M. Romer ganan el premio Nobel de Economía de 2018

8 octubre, 2018

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Los estadounidenses William D. Nordhaus y Paul M. Romer han sido galardonados con el Nobel de Economía 2018.

Los estadounidenses William D. Nordhaus y Paul M. Romer han sido galardonados con el Nobel de Economía 2018. El primero por integrar el cambio climático en el análisis económico determinando los costes y beneficios de reducir las emisiones contaminantes.

Y el segundo por hacer lo mismo pero con las innovaciones tecnológicas, explicando qué hace que una economía innove y, por tanto, crezca más que otras.

"Sus hallazgos han ampliado significativamente el alcance de análisis económico mediante la construcción de modelos que explican cómo la economía de mercado interactúa con la naturaleza y el conocimiento", ha destacado la academia sueca.

William D. Nordhaus, nacido en 1941 en Albuquerque (Estados Unidos), es profesor en la Universidad de Yale. Su principal contribución consiste en crear modelos económicos que integran también el cambio climático, los daños que provoca y las políticas correctoras que se pueden utilizar.

En opinión de Nordhaus, los agentes económicos no pagan un precio por las emisiones de carbono. Así que él es partidario de corregir esas llamadas externalidades negativas aplicando impuestos al carbón de forma global.

"Los gobiernos, empresas y hogares no pagan hoy prácticamente nada", dijo este año al recibir el premio Fronteras del Conocimiento de BBVA. Sus investigaciones permiten poner un precio a las emisiones. De hacerlo, se invertiría más en otras tecnologías como las renovables, sostiene Nordhaus.

A mediados de la década de 1990, se convirtió en la primera persona en crear un modelo de evaluación integrado sobre el cambio climático que incluye el aumento de la población, cómo se concentra el dióxido de carbono, cómo afecta a la temperatura global, los efectos de respuestas con distintas políticas como el impuesto al carbón y la evolución del daño causado.

"Su modelo cuantitativo describe la interacción global entre la economía y el clima e integra teorías y resultados empíricos de la física, la química y la economía", señala el comunicado del premio.

"El modelo de Nordhaus ahora está ampliamente difundido y se utiliza para simular cómo la economía y el clima evolucionan conjuntamente. Se utiliza para examinar las consecuencias de las intervenciones de política climática, por ejemplo, los impuestos al carbono", añade.

Paul M. Romer, nacido en 1955 en Denver (Estados Unidos), es profesor en la escuela de negocios NYU Stern y ex economista jefe del Banco Mundial. Según explica el Banco de Suecia, Romer demuestra cómo el conocimiento puede funcionar como motor del crecimiento económico a largo plazo.

Hasta los estudios de Romer, el progreso tecnológico que impulsa el crecimiento económico era una especie caja negra de la que no se sabía nada. En los modelos de los economistas era como un maná caído del cielo, un elemento exógeno e imprevisible.

Sin embargo, Romer prueba que el progreso tecnológico es algo que se produce en una economía de mercado y que hay un contexto en el que se puede fomentar.

Mientras que el crecimiento basado en la acumulación de factores productivos tiene unos rendimientos decrecientes, el crecimiento basado en ideas e innovaciones es sostenible a largo plazo y puede suceder de dos maneras: o bien una empresa puede tener una posición lo suficientemente monopolística como para poder recuperar los costes de innovar. De ahí que se justifique el uso equilibrado de patentes para fomentar la innovación.

O bien el mercado no suele premiar a los creadores de nuevos conocimientos y, en consecuencia, no genera el suficiente cambio tecnológico. Así que para compensar este problema se debe incentivar la investigación y el desarrollo con subsidios.

Estas ideas explican además las divergencias a largo plazo en el crecimiento de los países. "La teoría de Romer ha generado grandes cantidades de nuevas investigaciones sobre las regulaciones y políticas que fomentan nuevas ideas y prosperidad a largo plazo", subraya la academia sueca.

Las investigaciones de los dos premiados "proveen argumentos convincentes para la intervención de los gobiernos", defiende el jurado del galardón.

Con información de El País.