El gerente de Salud del Instituto de Previsión Social (IPS), Carlos Morínigo, explicó los motivos por los que se decidió cambiar el criterio de compra de medicamentos oncológicos, pasando de los fármacos originales a los biosimilares, que son más económicos y tienen la misma eficacia y seguridad.
Morínigo señaló que los fármacos biológicos son terapias dirigidas a procesos oncológicos, reumatológicos y enfermedades autoinmunes, que tienen la característica de atacar directamente el problema, con menos efectos colaterales que una quimioterapia convencional. Estos fármacos tienen un tiempo de desarrollo, investigación y autorización por parte de dos entidades internacionales, la EMA y la FDA, que les otorgan una licencia de 10 años para recuperar los gastos y generar ganancias.
“Una vez vencida esa licencia de 10 años, aparecen los fármacos biosimilares. Los biosimilares son los fármacos que no son idénticos y cursan con las mismas exigencias que los originales para ser autorizados por las dos entidades, EMA y FDA. Son fármacos que cumplen en eficiencia, eficacia y seguridad para el mismo tratamiento”, remarcó.
Según Morínigo, el IPS destina entre el 30 y 40% de su presupuesto para fármacos monoclonales, es decir, para terapias biológicas, lo que equivale a más de 300 mil millones de guaraníes anuales. Puso como ejemplo el caso del Adalimumab, un biológico que se utiliza en enfermedades reumatológicas, digestivas, dermatológicas y oftalmológicas. El original lleva el nombre comercial de Humira.
“El costo que salió para IPS, la adquisición del Humira, fue de 8.200.000 guaraníes por frasco, o sea, una ampolla. El biosimilar que tiene la misma droga, el Adalimumab, sale 7.600.000 guaraníes. Y se hizo la licitación como para que gane el original y el biosimilar. Se le dio 10 mil cupos al original y 10 mil cupos al biosimilar. En total se gastaron en esas dos, 140 mil millones de guaraníes solamente en esa terapia monoclonal”, detalló.
Sin embargo, el gerente de Salud indicó que se observó una utilización casi exclusiva del fármaco original, mientras que el biosimilar no tenía salida. Por eso, se decidió unificar el código y poner el nombre genérico de la droga, para que compitan tanto originales como biosimilares, y se reduzcan los costos al de menor precio.
“En el Ministerio de Salud hicieron el llamado a licitación por estos dos mismos fármacos. El Humira se presentó al Ministerio de Salud con un costo de 7.400.000 guaraníes y al IPS se presentó con 8.200.000 guaraníes y los biosimilares al Ministerio de Salud se presentaron con 7.500.000 guaraníes. Ganó la licitación el de menor costo. Quiere decir que el original tiene la capacidad de bajar hasta el mínimo costo”, afirmó Morínigo.
El gerente de Salud del IPS aseguró que el cambio de criterio no implica una merma en la calidad de los medicamentos, sino que busca optimizar los recursos y garantizar el acceso a las terapias biológicas a más pacientes.