La estructura delictiva detectada en la planta de la Industria Nacional de Cemento (INC), que se dedicaba a desviar los registros de los cargamentos de bolsas de cemento, generaba una pérdida de 32 millones de guaraníes en cada operación viciada.
Según comentó Ernesto Benítez, presidente de la entidad estatal, las pérdidas económicas semanales podrían superar los 150 millones de guaraníes. Dijo que el esquema corrupto lo integrarían funcionarios de distintas áreas.
Explicó que todo el circuito por donde debía quedar evidencias documentales e informáticas de los procedimientos de carga de bolsas de cemento en los camiones no eran asentadas en las planillas.
Todos los empleados sospechosos fueron apartados de sus cargos pero no desvinculados de la empresa.