El pastor José Insfrán, hermano de Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico, procesado en el marco del operativo A Ultranza Py, se entregó este jueves ante el Ministerio Público, a fin de someterse a la Justicia por supuestos hechos de lavado de dinero y narcotráfico.
El pastor afirmó que su decisión de presentarse fue por una revelación divina. “Soy una persona que habla con Dios y Dios habla conmigo. Entonces, llegó el tiempo donde Dios me dijo, bueno, ahora vamos a ir a presentarnos”, expresó.
Negó tener conocimiento de las actividades ilícitas de su hermano y atribuyó su situación a una persecución política y mediática. “La Unidad de Inteligencia Sensible (SIU) de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), que es la organización criminal más grande que tiene Paraguay, ellos montaron todo esto. No encontraron ni una droga, no encontraron ni doble fondo, no encontraron dinero, todo montado, esto”, sostuvo.
Defendió el origen lícito de sus bienes y los de su familia, que según él provienen de la metalurgia, el transporte y la ganadería. “Somos gente trabajadora. Teníamos 20 a 30 millones de dólares. Pero son más de 15 años de trabajo”, aseguró.
Reveló que estaba apoyando al vicepresidente Hugo Velázquez en su proyecto político y que eso le valió el enojo de los oposición de su zona. “Yo soy un trofeo político para los políticos de Canindeyú”, dijo.
Finalmente, el pastor se negó a revelar dónde estuvo oculto durante todo este tiempo y aseguró que nunca salió de Paraguay. “Estuve siguiendo la obra de Dios. Yo nunca estuve en Argentina. Jamás. Eso fue todo montado para tapar el juicio político a Sandra Quiñónez”, manifestó.